im2Cuando nos hablan de civilizaciones siempre evocamos a las más cercanas a nosotros, como por ejemplo a las civilizaciones Occidentales.

Pero sin embargo, no debemos olvidar que en otras regiones florecieron civilizaciones que, aunque al cabo de varios siglos entraron en decadencia tuvieron una importancia extraordinaria en el desarrollo de la Humanidad.

Éste es el caso, de la civilización islámica, en muchos aspectos sorprendente por su contraste con las formas culturales que en la misma época de su florecimiento, en la Edad Media, prevalecían en la Europa cristiana.

El territorio conquistado por los árabes está ubicado entre el Mar Rojo, el mar de Omán y el Golfo Pérsico; es un territorio amplio, representa una cuarta parte de Europa, pero está casi totalmente ocupado por estepas y desiertos que dificultan la vida sedentaria.

En éste territorio se organizó una brillante civilización, llamada musulmana, ésta se destacó por su prosperidad material y por su desarrollo intelectual y artístico.

Antes del siglo VII, los Árabes constituyeron tribus independientes de pueblos belicosos e idólatras, ya que cada tribu adoraba numerosas divinidades, ángeles y genios que representaban bajo la forma de ídolos con figura humana o animal. Tenían una ciudad común, La Meca, en donde se reunían periódicamente en el templo de la Kaaba, que es el altar donde se encuentra una piedra negra ubicada en el centro de la Mezquita y según la creencia fue traída por un ángel y se oscureció por la acción de los pecados humanos.